Historia de la "Casa de la Moneda de Costa Rica"

La casa de la moneda (o ceca) es una institución, que se encarga de la  fabricación y facilitación de monedas dentro de un estado.  Tal moneda es necesaria para poder realizar transacciones de bienes y servicios. Durante el período colonial, a causa de la ausencia de una ceca propia, la moneda que circulaba en Costa Rica venía de los cuños de España y muchos países latinoamericanos como México, Perú y Bolivia. Una de las características más importantes de un estado independiente, es su propia moneda creada para representar su situación política, tal como su herencia nacional.
 
 

Fue así que en 1822, un año después de la independencia de España, nació la idea de establecer una “Casa de cuño” en Costa Rica. Sin embargo seguían circulando monedas extranjeras, ya que no fue hasta el año 1825, que se emitieron las primeras monedas en una casa de moneda provisional. El 13 de octubre del año 1828 es considerado como el nacimiento de la “Casa de la Moneda de Costa Rica”, debido a que se estableció tal ceca como institución permanente.
 
Al principio, por la escasez de metales, la nueva casa de moneda sólo funcionó por períodos, lo que tuvo como consecuencia que todavía se utilizaban las monedas extranjeras. Hasta su cierre en el año 1949, la casa de moneda  se trasladó varias veces. Aunque no se sabe dónde se ubicó la primera sede, se puede afirmar con certeza, que en 1833 la casa de moneda ocupó un edificio situado en la “Calle del Cuño”,  justamente donde se ubica actualmente la sede principal  del Banco Nacional de Costa Rica, en Avenida Primera.
 
A finales del siglo 19 se reubicó la ceca en un edificio frente al costado sur de la antigua estación del Ferrocarril al Atlántico, antes de que se trasladara finalmente al costado este del edificio, que albergaba a la Aduana Principal, el actual teatro de Aduana.
Esta fue su sede hasta el cierre en 1949, a causa del mal estado de las máquinas, cuya renovación hubiera requerido una inversión inmensa.  Entre otros productos fueron fabricados, aparte de las monedas,  boletos de café, sellos de metal y otros.  Con el cierre de la casa de moneda, el país despidió no solamente una industria nacional importante, sino también una parte de su historia.